La mañana de este lunes, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron por primera vez ante un juez en Nueva York, en medio de un operativo que mantiene en alerta a la comunidad internacional. Maduro, de 63 años, llegó vestido con uniforme carcelario azul y naranja, pantalones kaki y pies encadenados, mientras su esposa portaba un uniforme similar.El exlíder venezolano declaró sentirse “secuestrado por una intervención militar” y aseguró que continúa siendo el presidente constitucional de Venezuela, calificándose a sí mismo como “prisionero de guerra”. La pareja fue trasladada desde Caracas por fuerzas especiales estadounidenses durante un operativo que incluyó ataques armados a instalaciones militares.La audiencia estuvo marcada por la tensión y la presencia de un reducido grupo de periodistas. Un hombre identificado como Pedro Rojas, señalado como preso político en Venezuela, increpó a Maduro con un firme “Vas a pagar”.Maduro y Flores escucharon los cargos imputados: delitos relacionados con narcotráfico y la posesión de armas de fuego y dispositivos destructivos con posible uso internacional. Durante la sesión, Maduro tuvo contacto visual con su abogado Barry Pollack, conocido por representar a Julian Assange, mientras Flores fue asistida por Mark Donnelly, exfiscal del Departamento de Justicia y especialista en delitos económicos.